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El Equipo de Renovación Congregacional nos ayudará a todos a desarrollar nuestra capacidad de orar a solas y con otros sobre los eventos corrientes de nuestra vida.
Nos llamará a una participación más profunda con nuestro próximo en un mundo de muchas religiones y culturas.
Equipo de Renovación Congregacional
(Notas: Una serie de lecturas sobre la renovación espiritual, con tiempo personal para estar tranquilo, para reflexionar y para compartir...)
Líder: Aviva un fuego nuevo en nosotros, O Dios. Todos: Y libera nuestros sueños escondidos.
Esperando oír la voz de Dios: La Oración
Algunas comunidades encuentran el tiempo para revisar cuidadosa y semanalmente su vida bajo sus muchos aspectos. Este ejercicio en particular construye un sentido profundo de intimidad y de compromiso mutuo con la vida, la oración y la misión de la comunidad.
Todavía hay muchas comunidades que siguen con una forma de oración que es fiel en términos de ritmo y de estilo siempre iguales. Les incumbe a todas las comunidades encontrar maneras de descubrir si el contenido, el estilo, la forma y el ritmo de su oración conducen al crecimiento de un pueblo de oración.
Oración: La misión que recibimos de Jesús y Edmundo nos llama a orar... O Dios, Fuego Viviente, Tu avivas siempre las brasas encendidas. Abre nuestros corazones y nuestras mentes a tu presencia y a tu actividad en la vida entera. Haz arder nuestro espíritu... Para aceptar a nosotros, para amar nuestra humanidad, para entregarnos a este tiempo de la historia , para sentir los gozos y los dolores de la vida, para cuidar la tierra, para animar a los jóvenes, para ser compasivos con todos y para practicar con ternura el arte de ser hermano y hermana en un universo siempre en desarrollo. Amén. Equipo de Renovación Congregacional
Esperando oír a Dios: Creciendo espiritualmente
A su turno, nuestra experiencia de ministerio nos lleva a un mayor refinamiento y profundización de nuestra búsqueda de Dios. En otras palabras, no habrá un dios para la capilla o para nuestro "lugar secreto", por así decirlo, y otro dios para el mundo de nuestro trabajo. La integración de vida, oración y misión probablemente sigue siendo todavía uno de los grandes desafíos para nuestro crecimiento como religiosos.
Creemos que una comunidad, reunida en la fe, que comparte sus experiencias de Dios en la oración y en la misión, puede hacer frente al desafió. Lo que ha sido mencionado como un compartir la palabra - 'la palabra de Dios’ recibida en la Biblia, en la oración, en la lectura teológica y espiritual, en el ministerio y en las distintas experiencias de la vida - nos parece la tarea espiritual más importante de nuestra vida. Creemos también que esta tarea pueda ser el incentivo y el camino a una manera contemplativa más profunda de vivir.
No tenemos ninguna idea de lo que va a venir, pero el imaginar que lo mejor ha pasado - sea de institución o de inspiración - es haber perdido ya la esperanza.
El "terminus ad quem", la punta hacia la cual las cosas van, es algo bastante nuevo: No será descubierto dibujando una línea del pasado al presente y luego extendiéndola hacia el futuro.
Eso podría ser un proceso racional, pero no es la manera de Dios, porque el Espíritu de Dios hará nuevas todas las cosas.
Líder: Aviva un nuevo fuego en nosotros. O Dios Todos: Y libera nuestros sueños escondidos.
Esperando oír a Dios: Comunidad
Nuestra llamada a ser hermano implica acompañarnos mutuamente cada día con un sentido profundo de igualdad, mientras tratamos de compartir el significado de lo más profundo de esta llamada. La llamada para cada uno de nosotros es de buscar fielmente la verdad, que no está solamente en el centro de nuestras vidas personales, sino también en el de los demás.
Esto requiere una postura profundamente respetuosa y reverencial hacia cada uno u con cada uno. Solamente si actuamos de esta manera podemos decir que estamos tratando con honestidad y franqueza de oír la voz de Dios.
Una Pausa para Reflexionar y Compartir
Peticiones:
Oremos por los que dicen que no saben orar: para que no busquen palabras especiales, sino que digan las palabras que broten de sus corazones. Señor, escúchanos.
Oremos por los que ya no oran porque no consiguieron lo que pidieron: para que tengan confianza en tus palabras, Señor, que nos aseguran que Tú siempre escuchas nuestras oraciones. Señor, escúchanos.
Oremos por los religiosos contemplativos cuya vida esta dedicada mayormente a la oración: para que sean siempre más conscientes del significado de su vocación especial. Señor, escúchanos.
Oremos por nosotros mismos: para que crezcamos en la fe y así nos demos cuenta cada vez más de la necesidad de orar. Señor, escúchanos.
Padre Nuestro...
Bendición: Que el Señor nos bendiga y que ponga en nuestros corazones y en nuestros labios la oración que le agrada. Amén. |
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