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Recordemos que estamos en la presencia de Dios. En el nombre del Creador, del Redentor, y del Santificador, oremos:
Gracias, Dios de Todo lo Bueno, por cada uno de estos pequeños benditos que han estado como parte de mi vida religiosa durante tantos años. Gracias por su inocencia, sus esperanzas para el futuro, y también, para el recuerdo de todos los niños que sufren a causa de la injusticia cada día. Renuevo mi dedicación a Ti y rezo para que sus inquietudes continúen a crecer dentro de mí a medida que trato de llevar la visión del Beato Edmundo a nuestro mundo de hoy, y de encontrar a Cristo presente y llamándonos en los jóvenes marginados. Que Su amor, O Dios, luce por mí para que en verme, los demás Te encuentren a Ti. Todo esto Te pido en el nombre de Jesús, nuestro Hermano, y del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
Rito Penitencial:
Hermanos, Dios nos llama a la conversión; por eso pedimos a nuestro Dios para la gracia de un arrepentimiento sincero.
(Un tiempo de silencio sigue con un rito de reconciliación después. Utilice estos momentos para reflexionar sobre la multitud de jóvenes que ha estado parte de su vida – piense en uno de ellos, especialmente en uno que ha sufrido algo injusto y con quien le ha fallado como hermano, como profesor y que le ha afectado y le ha quedado durante todos esos años.)
Reconciliación
Cristo nuestro Señor vino para llamar a los pecadores al reino de Su Padre. Ahora hagamos un acto de arrepentimiento en nuestros corazones y resolvamos evitar al pecado en el futuro. (Después de un tiempo breve de silencio, todos dicen juntos:) Señor, ten piedad.
Señor nuestro Dios, Tú sabes todo. Tú sabes que queremos ser más generosos en servirles a Ti y a nuestros prójimos. Míranos con amor y escucha nuestra oración. Cristo, ten piedad.
O Espíritu de Dios, calmas los múltiples pensamientos dentro de nuestras mentes y corazones. (pausa)
Que la paz y la tranquilidad de Tu presencia nos invadan. (pausa)
Ayúdanos a relajarnos, a descansar, a ser abiertos y receptivos a Ti. (pausa)
Limpie nuestros sentimientos más profundos de los recuerdos de las heridas y los temores, de los deseos frustrados, de las tensiones no resueltas y de los dilemas de la vida. (pausa)
Concédenos libertad, vida y amor. (pausa)
Ayúdanos a esperar con paciencia Tu curación, Tu paz y Tu palabra. (pausa)
Oración de Reconciliación:
Dios de amor, a veces con descuido y abandono he dejado al lado Tu amor hacia mí, y más aún he desperdiciado la riqueza de talentos que Tú me has dado. Grito a Ti como el hijo pródigo a su padre generoso: “Yo he pecado contra Ti. Recíbame de nuevo en tu casa de la cual he desviado.” Amén.
Letanía de la Justicia
Líder: Nombremos lo que es maldad en nuestro mundo, y proclamemos su derrota en el mismo nombre de Jesús. En un mundo donde se protegen los ricos de la realidad de la vida de los pobres, creemos en las palabras de Jesús:
Todos: He venido para traer la buena nueva a los pobres.
Líder: En un mundo donde las exigencias de la deuda externa son más importantes que la salud de los niños, creemos en las palabras de Jesús:
Todos: Que los niños vengan a Mí.
Líder: En un mundo donde las leyes y las acciones injustas ponen el grupo privilegiado encima de los demás, creemos en las palabras de Jesús:
Todos: Los que escuchan mi palabra y la cuidan, son mis hermanos, mis hermanas …
Líder: En un mundo donde las mujeres son silenciadas y explotadas, creemos en las palabras de Jesús:
Todos: Vengan a Mí todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas, y yo los haré descanso.
Líder: En un mundo donde las vidas de los trabajadores regulares son violadas y destruidas, creemos en las palabras de Jesús:
Todos: ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde la vida?
Líder: En un mundo donde la tierra y los bosques son saqueados y destruidos, creemos en las palabras de Jesús:
Todos: Estaré con Uds. para siempre, aún hasta el fin del mundo.
Oremos: Dios de Visión, deseamos ver Tu rostro y a la vez tememos verlo; deseamos romper el poder del sufrimiento, y no podemos dejarlo. Destapas nuestras caras y nos revelas Tu gloria, para que podamos entender a los pobres en sus sufrimientos y perspicacia, y que el mundo pueda ser transformado en Ti. Amén. (adaptado de “Pan de Mañana” por Janet Morley)
Oración:
Los niños del mundo tienen hambre, no solamente para pan, sino también para ternura, estima, y amor.
A veces ellos mueren, porque no tienen una razón para vivir: ellos desesperan.
Me gustaría decir a los angustiados que tengan fortaleza y sean valientes.
Me gustaría hacer todo esto en Tu nombre, O Señor, y compartir con todos la esperanza que es la nuestra. Amén!
Primera Lectura:
Todos los niños del mundo tienen derecho A tener un nombre, una nacionalidad y una familia. A recibir educación. A recibir alimentación, atención médica adecuada, y a tener una vivienda digna. A opinar y a ser escuchados. A crecer en libertad y a pedir y recibir información de todo tipo. A no sufrir discriminaciones. A que nadie haga con nuestro cuerpo cosas que no queremos. A no ser explotados económicamente. A tener libertad de pensamiento y de religión. A jugar, descansar y practicar deportes. A participar en la vida cultural y artística. Los Derechos del Niño de las Naciones Unidas
Un Credo de Justicia
Todos: Nosotros, los Hermanos Cristianos, creemos en Dios que es amor y que ha dado la tierra a todos los niños.
Los a la izquierda: Nosotros, los Hermanos Cristianos, creemos en Jesucristo que vino a sanarnos, y que les llamó a los niños a Sí mismo
Los a la derecha: Nosotros, los Hermanos Cristianos, creemos en el Espíritu de Dios que labora en y alienta a todos los niños de la tierra.
Los a la izquierda: Nosotros, los Hermanos Cristianos, creemos en el Beato Edmundo que respondió en su tiempo a los niños pobres de Waterford porque en ellos él vio el rostro de Cristo.
Los a la derecha: Nosotros, los Hermanos Cristianos, creemos en la unión con los miembros de las organizaciones inspiradas por el carisma de Edmundo Rice que son llamados a ser al servicio de la juventud, especialmente a los marginados de la sociedad.
Los a la izquierda: Nosotros, los Hermanos Cristianos, no creemos ni en el derecho de dominar ni en el poder sobre la juventud inocente.
Los a la derecha: Nosotros, los Hermanos Cristianos, creemos en El Documento Sobre Los Derechos del Niño y estamos en solidaridad para con los niños del mundo.
Todos: Nosotros, los Hermanos Cristianos, no creemos que el sufrimiento es algo en vano, ni que la muerte es el final, ni que el caos y la explotación del pueblo son lo que Dios quiere.
Sino nosotros, los Hermanos Cristianos, siempre y a pesar de todo atrevemos a creer en la autoridad de Dios para transformar y cambiarnos, utilizando nuestras manos y nuestros corazones para cumplir Su promesa de darnos una nueva tierra. Amén.
Traducción de Hermano Dom Sanpietro (EUS) |
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